A escasas horas de las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer, autoridades y comerciantes de la capital oaxaqueña cubrieron este 7 de marzo las ventanas y puertas de edificios públicos, bancos, museos, templos y el Palacio de Gobierno con tablones de madera y vallas de metal. Esta medida se implementó como una supuesta protección ante la marcha y manifestación convocada por colectivos feministas para este domingo 8 de marzo.

Medidas de seguridad y blindaje en el Centro Histórico de Oaxaca

El blindaje, que consiste principalmente en estructuras de madera y lámina, fue acompañado en algunos casos por la colocación de lonas con mensajes de apoyo a la causa, tales como “No más violencia de género”. Sin embargo, estas acciones han generado una reacción crítica entre colectivos, feministas y activistas, quienes calificaron la medida como de “doble moral” por parte del Estado.

Las críticas hacen alusión, entre otros temas, al fallecimiento de dos niñas haitianas en la entidad, lo que contrasta, según las activistas, con los mensajes de sororidad exhibidos en los edificios. Hasta el momento, las autoridades estatales no han emitido una postura oficial o comunicado que explique formalmente los motivos detrás de este blindaje masivo en el Centro Histórico.

Postura de los colectivos feministas ante las vallas metálicas

Voceras de colectivas feministas han advertido que estos cercos, lejos de proteger a las mujeres, vulneran a las asistentes a las marchas del 8 de marzo al reducir el espacio para las concentraciones y limitar el derecho a la libre manifestación.

Además, señalan que estas acciones reflejan una falta de perspectiva de género y un rompimiento de los diálogos previos establecidos con las administraciones gubernamentales. Para las activistas, priorizar la integridad de los inmuebles sobre las demandas de justicia social envía un mensaje de confrontación previo a la jornada de protesta.

Contexto de la violencia de género y feminicidios en el sur de México

La situación en Oaxaca se enmarca en un clima de protesta regional. En el estado vecino de Morelos, el Palacio de Gobierno también fue cercado, por primera vez en su historia reciente, con vallas metálicas gigantes. Estas medidas de seguridad ocurren en un contexto de alta exigencia social por justicia ante casos recientes de violencia, como los feminicidios de las estudiantes universitarias Kimberly Yoselin Ramos y Carol Toledano Gómez.

La movilización de este año busca visibilizar la urgencia de políticas públicas efectivas contra la violencia contra la mujer en un país donde las cifras de impunidad siguen siendo un reto para el Estado de derecho.

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